Frase de amor #1

Tu amor me inspira, tu ternura me conmueve y tus besos me enloquecen.

Frase de amor #2

Mi plan era no enamorarme, peor me sonreíste y lo arruinaste.

Frase de amor #3

Y una cosa puedo jurar: yo que me enamoraré de tus alas, jamás te las voy a querer cortar.

Frase de amor #4

♥ Quédate con quien te bese el alma, la piel te la besa cualquiera.

Frase de amor #5

¿Y tú que sabes del amor? Yo te sé a ti de memoria

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martes, 4 de febrero de 2020

Chiste con moraleja : Marido y mujer sin hablarse

Encontramos este chiste con moraleja en Internet y queremos compartirlo con ustedes. Se trata de un chiste de una pareja de marido y mujer sin hablarse y es muy divertido.
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Chiste con moraleja : Marido y mujer sin hablarse

Chiste con moraleja : Marido y mujer sin hablarse

Un hombre y su esposa tenían tres días sin hablarse.
En una ocasión el hombre recordó que al día siguiente tendría una reunión muy temprano en la oficina. Como necesitaba levantarse temprano, decidió pedirle a su esposa que lo despertara. Pero para no dar su brazo a torcer, escribió en un papel:
-¨Me despiertas a las 6 de la mañana¨.
Al levantarse y mirar el reloj, se dio cuenta de que eran las 9 de la mañana y muerto de rabia gritó:
-¡Pero qué te pasa! ¿En que estabas pensando? Eres una desconsiderada, no hiciste lo que te pedí¨.
En eso miró sobre la mesa un papel en el que estaba escrito lo siguiente:
-¨Son las seis, ¡levántate!¨

Moraleja:
No te quedes sin hablar con las mujeres, ellas siempre ganan, siempre tienen la razón y son simplemente geniales vengándose.
Recuerda que el matrimonio es de dos, no dejes para mañana, lo que puedes arreglar hoy.

Fuente: Anónimo

sábado, 17 de agosto de 2019

Historias románticas : Crecí y me casé con el amor de mi vida

"Crecí y me casé con el amor de mi vida" una hermosa historia de amor contada por sus protagonistas que quisimos rescatar de Internet y hacer viral!

Historias románticas : Crecí y me casé con el amor de mi vida


Historias románticas : Crecí y me casé con el amor de mi vida

Nos conocimos en 6 de primaria, en 1 de secundaria coincidimos en la misma escuela y empezamos a ser buenos amigos, varios meses después comenzamos a ser novios. Personas cercanas a nosotros nos daban a lo mucho tres meses de relación, dado que éramos muy jóvenes he inmaduros, sin embargo la historia transcurrió de diferente manera. Crecimos juntos, tanto de edad y como personas, vimos parejas comenzar y terminar a lo largo de todos esos años, tuvimos nuestros altibajos, pero siempre tuvimos muy presente el amor hacia el otro, a pesar de tener 13 años cuando comenzamos nuestra relación, siempre procuramos respetarnos y nunca nos dimos por vencidos. Cursamos juntos la preparatoria, en donde vivimos momentos maravillosos, hicimos nuevos amigos y comenzamos a salir más como pareja, porque a pesar de que nos veíamos diario cuando estábamos en secundaria no solíamos salir a muchos lugares por nuestra edad, recuerdo aún que la primera vez que salimos solos en auto un borracho nos chocó jaja. Muchos nos preguntan ¿como hicimos para durar tantos años? Yo siempre he dicho que no es algo que te cueste trabajo cuando estás con la persona que amas y el sentimiento es mutuo, porque pase lo que pase siempre trataras de que tu relación vaya bien y jamás pensaras fallarle o herir a la persona que amas, pero lo más importante es hacer siempre las cosas bien.
Recuerdo siempre haber estado para el, en una de nuestras primeras citas el se puso mal, los paramédicos llegaron y tuvieron que trasladarlo al hospital, estuvo internado varios días, nuestra sorpresa fue cuando nos dijeron que su diagnóstico era epilepsia, fue difícil, pero afortunadamente hasta la fecha no volvió a presentar ningún síntoma y si llegará a pasar estaré ahí para cuidar de él. En cada momento difícil yo estuve ahí y como él estuvo para mi cuando más lo necesité, el nunca se apartó de mi lado. O cuando las chicas se acercaban a él para darme celos, él incluso hablo con ellas para aclararles que no quería malos entendidos, siempre dándome mi lugar. El día de hoy me siento completa y afortunada de tener una relación tan bonita, de poder disfrutarlo como pareja y también como mi mejor amigo, disfruto la gran confianza que nos tenemos. Siempre recuerdo que cuánto tenía 15 veía la posibilidad de casarme con el como “un sueño” pero conforme los años pasaron y seguimos siempre juntos ese sueño se convirtió en una realidad, el 15 de junio del 2018 el me pidió matrimonio en su fiesta de graduación. La gente nos juzgó por casarnos jóvenes, pues ambos teníamos 19, pero la verdad es que creo que nadie está completamente preparado para eso, por otro lado comenzaron rumores acerca de que seguramente yo estaba embarazada y que por eso nos casábamos, incluso otros decían que nuestros padres nos mantendrían, hasta la fecha hay algunas clientas que llegan a mi casa y me dicen ¿entonces la casa es de ustedes? Yo pensé que vivían con sus papás. La realidad es que nuestros padres nos dieron apoyo, pero fuimos nosotros quienes amueblamos nuestro hogar, pagamos nuestra boda y hasta nos compramos un auto, entre otras cosas más, con orgullo puedo decir que el día de hoy somos más que felices, somos una familia de tres, él, yo y nuestro perrhijo que alegra nuestros días, y es bonito recordar cuando empezamos, que éramos solo unos niños, todas las aventuras juntos y los momentos inolvidables. Lo que quiero mostrarles con esto es qué hay mucha gente que no cree en el amor, hay muchas chicas que se acuestan con un chico y con otro esperando a que uno sea el indicado, tratando de sentirse amadas, hombres que le hacen daño a la chica que los ama por irse con alguien más, chicos heridos por no ser correspondidos, algunas personas le huyen al matrimonio y la verdad no entiendo porqué, si amas a alguien tanto como lo dices ¿porque no casarte? Y si no la amas lo suficiente y no quieres casarte entonces estás con la esposa de otro hombre. El amor existe amigos, aunque cada historia suele ser diferente, les doy este consejo. Amen con todas sus fuerzas, den lo mejor de ustedes, luchen por quien aman, no se den por vencidos, no le hagan daño a quienes los aman y sobre todo no engañen a las personas, no finjas amor si no lo sientes porque puedes estar ilusionando a alguien que si te ama de verdad y no trates de interrumpir una relación. El matrimonio es muy bonito, no le tengan miedo, trabajen y luchen juntos por sus sueños, sean independientes y sobre todo sean felices. Para que el día de mañana puedan decir que ¡valió la pena luchar por lo que valió la pena tener!

Te amo con todo lo que soy Ramiro De La Cruz♥️ 26|03|2013

domingo, 16 de junio de 2019

Historia de un matrimonio para reflexionar

Cuando llegué a mi casa esa noche, mientras que mi esposa me servía la cena, le agarre la mano y le dije: ”tengo algo que decirte”. Ella se sentó y comió callada. La observé y vi el dolor en sus ojos. De pronto no sabía cómo abrir mi boca, pero tenía que decirle lo que estaba pensando: “quiero el divorcio”. Ella no parecía estar disgustada por mis palabras y me preguntó suavemente: ¿por qué?, ¿tú no eres un hombre?

Esa noche no hablamos, y ella lloraba. Ella quería saber qué estaba pasando con nuestro matrimonio, pero no pude contestarle. Sucedió que ella había perdido mi corazón, y lo tenía otra mujer llamada Juana. Ya no amaba a mi esposa, solamente le tenía lástima. Con un gran sentido de culpabilidad, escribí un acuerdo de divorcio y en este acuerdo ella se quedaba con la casa, el auto y el 30% de nuestro negocio. Ella miró el acuerdo y lo rompió a pedazos.

Ella pasó 10 años de su vida conmigo y ahora éramos como extraños. Yo le tenía lástima, por todo el tiempo perdido, su energía no era la misma pero ya no podía cambiar. Yo amaba a Juana. De pronto empezó a gritar y a llorar como para desahogarse. La idea del divorcio ahora era más clara para mí.

El próximo día llegué a casa y la encontré escribiendo en la mesa. No cené y me fui a dormir, estaba muy cansado de haber pasado el día con Juana. Cuando desperté, todavía estaba mi esposa escribiendo en la mesa. No me importó, me viré y seguí durmiendo. Por la mañana mi esposa me presentó sus condiciones para el divorcio: no quería nada de mí, pero necesitaba un mes de aviso antes del divorcio. Me pedía que por un mes, tendríamos que vivir como si nada y llevarnos normal. Su razón era simple, nuestro hijo tenía todo ese mes de exámenes y no quería molestarlo con nuestro matrimonio quebrantado. Yo estuve de acuerdo, pero ella tenía otra petición: que me acordara cuando yo la cargué a nuestro cuarto el día que nos casamos. Me pidió que por ese mes, todo los días la cargara del cuarto hasta la puerta de salida de la casa.

Pensé que se estaba volviendo loca, pero para que la fiesta fuera en paz acepte. Le conté a Juana lo que mi esposa me pidió y Juana se reía en vos alta, dijo que era absurda esa petición, que no importaba qué truco mi esposa usara, tendría que darle la cara al divorcio.

Mi esposa y yo no teníamos contacto físico desde que expresé mis intenciones de divorcio, así que cuando la cargué el primer día hasta la puerta del frente, los dos nos sentimos mal. Nuestro hijo caminaba detrás aplaudiéndonos y diciendo: ¡papá está cargando a mami es sus brazos! Sus palabras me dieron mucho dolor. Caminé los 10 metros con mi esposa en brazos. Ella cerró los ojos y me dijo en voz baja: no le digas a nuestro hijo del divorcio. Le señalé con la cabeza un poco disgustado, la bajé cuando llegue a la puerta y se fue a esperar el transporte para ir al trabajo.

Yo manejé sólo al trabajo. El segundo día, los dos estábamos más relajados. Ella se apoyó a mi pecho, pude sentir la fragancia de su blusa. Me di cuenta que hacía tiempo que no la miraba detenidamente. Me di cuenta que ya no era tan joven, tenía algunas arrugas, algunas canas… era notable el daño de nuestro matrimonio. Por un momento pensé y me pregunte: ¿qué fue lo que le hice?

El cuarto día que la cargué, sentí que la intimidad estaba regresando entre ambos. Esta era la mujer que me dio 10 años de su vida. En el quinto y sexto día, seguía creciendo nuestra intimidad. No le dije nada a Juana al respecto. Cada día era más fácil cargar a mi esposa y el mes se iba corriendo. Pensé que me estaba acostumbrando a cargarla y por eso era menos notable cargar el peso de su cuerpo.

Una mañana, ella estaba viendo qué ponerse. Se había probado muchos vestidos, pero no le servían. Quejándose dijo: mis vestidos se han puesto grandes. Fue ahí que me di cuenta que estaba muy delgada, y esa era la razón por cual yo no sentía su peso al cargarla. De pronto me di cuenta que le había enterrado mucho dolor y amargura. Sin darme cuenta, le toque el cabello. Nuestro hijo entró al cuarto y dijo: ¡papá, llegó el momento de que cargues a mamá hasta la puerta!

Para mi hijo, ver a su padre día tras día cargar a su mamá hasta la puerta, se había convertido en una parte esencial de su vida. Mi esposa lo abrazó, yo viré mi cara. Sentí temor de que cambiara mi forma de pensar sobre el divorcio. Ya cargar a mi esposa en mis brazos hasta la puerta, se sentía igual que el primer día de nuestra boda. Ella acariciaba mi cuello suave y naturalmente. Yo la abrazaba fuerte, igual que nuestra noche de bodas. La abracé y no me moví, pero la sentí tan livianita y delgada que me dio tristeza. El último día igual la abracé y no quería moverme, le dije que no me di cuenta que ya no teníamos intimidad. Mi hijo estaba para la escuela. Manejé para la oficina,

Salí del carro sin cerrar la puerta, subí la escalera, Juana me abrió la puerta, y le dije: discúlpame, lo siento, no quiero divorciarme de mi esposa. Juana me miró y me preguntó si yo tenía fiebre. Yo le dije: mi esposa y yo nos amamos, era que entramos en rutina y estábamos aburridos. No valoramos los detalles de nuestra vida desde que empecé a cargarla del cuarto a la puerta. Me di cuenta que debo cargarla por el resto de nuestras vidas, hasta la muerte. Juana empezó a llorar, me dio una bofetada y cerró la puerta. Baje las escaleras, me monte en el auto y llegué a la florería. Le compré flores a mi esposa.

La joven en la florería me preguntó: ¿qué le escribo en la tarjeta? Le dije que pusiera: te cargaré todas las mañanas, hasta que la muerte nos separe. Llegué a mi casa con flores en las manos y una sonrisa, corrí y subí las escaleras; cuando entré… encontré a mi esposa muerta.

Mi esposa estaba batallando contra el cáncer, y yo estaba tan ocupado con Juana, que no me di cuenta. Mi esposa sabía que se estaba muriendo y por eso me pidió un mes de aviso antes del divorcio, para que a nuestro hijo no le quedara un mal recuerdo de divorcio, para que no tuviera una reacción negativa. Por lo menos le quedaría a mi hijo en los ojos, el recuerdo de que su padre era un esposo que amaba a su esposa.

Estos pequeños detalles son lo que importa en una relación, no la casa, el auto, el dinero en el banco. Todo lo anterior solo crea un ambiente que crees te llevará a la felicidad, pero en realidad… no es así.

Trata de mantener tu matrimonio feliz, comparte esta historia en tu muro, quizás estés salvando un matrimonio. Todas las historias de fracaso son iguales, se dan por vencidos cuando están al punto de entrar en éxito. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos…

Historia de un matrimonio para reflexionar

sábado, 4 de mayo de 2019

Tu analgésico

Un hermoso y romántico relato de un hombre casado "Tu analgésico".

Tu analgésico

Relato de amor : Tu analgésico

No entendía por qué a veces eras tan fría, porque más de una vez decías tener dolor de cabeza para no tener intimidad conmigo. Dormía en ocasiones enojado por tu negativa.

"No me comprende" - me decía a mi mismo. "No entiende mis necesidades, cuando busque otra que no se queje" -Hablaba para mis adentros. Pero afortunadamente al pasar el enojo también se iban las malas intenciones. Sin embargo, era algo incomodo que me hacía pensar que ella no me quería.

Como la mayoría de las mujeres se mostraba reservada cuando le pedía explicaciones, por aquello que dicen ellas que algunas veces de nada sirve que comenten sus inquietudes, porque igual no les prestamos atención.

En una ocasión leí un artículo sobre las mujeres, donde hablaba de las razones por las que ellas se muestran indiferentes en la intimidad. Infidelidad podría ser la razón, "no creo, ni espero sea eso" - Pensé. Problemas de falta de deseo por cuestiones hormonales, "no creo" - Me dije. Ella cuando se da a la tarea responde muy bien. ¿Sería yo un mal amante? Pues no consideré esa razón, pues procuraba dejarla satisfecha y en ese sentido pienso que lo lograba.¿Se sentía utilizada? Umm, me pareció curiosa esta posible razón. Hablaba de cuando una mujer no es bien atendida y no se le dan muestras mínimas de cariño, pero solo se le da atención a la hora de buscarla para tener intimidad, y solo si acaso en estos momentos se les trata de manera especial. Esa me pareció la razón más lógica y traté de ser cariñoso con ella en los días siguientes. Le escribí una nota una tarde donde le decía que seguía siendo especial para mi como mujer y como compañera de vida. Traté de agradecer en lo posible su esfuerzo en el hogar y antes de llegar a casa uno que otro día, pasé por una tienda y le compré una chocolatina, unas galletas o cualquier golosina para mostrarle que me acorde de ella en ese momento. A veces se reía extrañada y me decía... "Y ese milagro"? Al tiempo que sonreía y yo también con ella.

Con el pasar de los días la empecé a ver menos a la defensiva conmigo , el gesto de su cara cambió y la vi más amable, como si las cosas que hacía por mi las hiciera de nuevo con gusto, al igual que cuando iniciamos nuestra relación, y ya no como si estuviera obligada.

Hacia una semana que no teníamos intimidad, porque yo no le había pedido que estuviéramos en esos días, solo me dediqué a intentar ser cariñoso con ella. Cabe aclarar que no sólo hacía esto por mejorar el área sexual, sino porque en general deseaba que nuestra relación floreciera y sentirme unido con ella en todos los sentidos.

Esa noche al ir a dormir se puso de pie frente a la cama, y me dijo:"Te has portado bien, ya es hora de que te atienda, no vaya ser que alguna loba se te ofrezca por ahí... Ya es hora que hagamos el amor". Se quitó su piyama sexy de dos piezas y vino hasta mi, apasionadamente me besó y se entregó a mi con un cariño tan especial como hacía mucho no lo sentía. Fue el mejor banquete después de una semana de abstinencia.

Antes de quedarnos dormidos en posición cucharita me dijo: "Me encanta que seas atento y especial conmigo, fuiste muy lindo en estos días. Extrañaba ese hombre lindo y romántico del que me enamoré".

Y así dormimos relajaditos y contentos, y yo quedé tranquilo porque entendí que no tenía otro, ni yo era mal amante, ni tampoco estaba enferma. Comprendí que sólo se sentía desatendida y ese era el motivo de su "dolor de cabeza''. Me di cuenta que solamente necesitaba un "analgésico", y ese analgésico era la atención, el cuidado y el cariño expresado con hechos... Ese analgésico era el amor!!