Frase de amor #1

Tu amor me inspira, tu ternura me conmueve y tus besos me enloquecen.

Frase de amor #2

Mi plan era no enamorarme, peor me sonreíste y lo arruinaste.

Frase de amor #3

Y una cosa puedo jurar: yo que me enamoraré de tus alas, jamás te las voy a querer cortar.

Frase de amor #4

♥ Quédate con quien te bese el alma, la piel te la besa cualquiera.

Frase de amor #5

¿Y tú que sabes del amor? Yo te sé a ti de memoria

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lunes, 8 de julio de 2019

Cosquillas de amor

Encontramos esta hermoso historia de amor en Internet  con el título "Cosquillas de amor" y queremos compartirlo con ustedes porque es realmente muy lindo y seguramente querrán compartirlo con esas personas tan especiales que los hacen reír, que los ponen de buen humor y que le causan cosquillas de amor y mariposas en el estómago.
Si conocen al autor de este hermoso texto, no olviden comentar así subimos los créditos correspondientes!

risas y humor en la pareja

Historia de Amor : Cosquillas de amor

-¿Estas coqueteándome?
-¿Qué?
-Te pregunto si me estas coqueteando –volvió a preguntar pacientemente.
-No sé de qué me hablas –respondió ella algo asustada.
-Es que veras…tus manos rozaron con las mías hace un momento.
-Lo siento pero estás equivocado –el replicó algo atónita.
-Pero fueron tres veces -insistía confundido.
-Bueno…el autobús se mueve mucho y…tal vez por eso –decía nerviosa mirando a ver si había otros asientos vacíos que, si los había pero se sentía incapaz de levantarse de donde estaba.
-Ah, bueno si eso suena lógico.

Dicho esto saco una pequeña libreta de su mochila y en ella anotó:
“Los autobuses se mueven mucho esto hace que las manos se rocen más de una vez pero esto no quiere decir que una persona este coqueteando.”
Bajo esa nota coloco la fecha y el lugar de ese preciso momento.
La mujer miraba aquella anotación con los ojos bien abiertos y confundidos.
-¿Y eso que fue? –pregunto sin darse cuenta.
-Esto, son mis anotaciones nada interesante –dijo despreocupado.
-Ya, anotaciones –respondía sin dejar de mirar la libreta totalmente confundida – ¿y porque?
-Porque… ¿Qué?
-Porque…haces…esas…anotaciones –seguía con los ojos abiertos mientras leía otra frase escrita arriba de donde había escrito hace un momento: “No se le debe preguntar a una niña a donde está viajando ni con quien, las personas lo confundirán con un secuestrador.”
-Trato de entender mejor a las personas, además me ayuda con mi Alexitimia.
-Ya.
-Es un trastorno.
-Claro –dijo mientras el guardaba su libreta. Ninguno de los dos volvió a hablarse.
Diez minutos después la chica no aguanto más la curiosidad.
-¿Y a dónde viajas? Digo…a qué lugar en específico…digo olvídalo solo…nada.
-¿Quieres conversar? –preguntó confundido.
-Bueno…el viaje es largo, además tú empezaste a hablarme y…bueno ¿no se nota?
-No –dijo él.
Nuevamente ella se quedó con la boca abierta y sin palabras.
-Si te pregunto a donde viajas o el motivo de tu viaje quiere decir que si…si quiero conversar –dijo sonrojada.
-Ah vaya espera un momento –sacó nuevamente la libreta y anotó: “si alguien te pregunta a donde viajas y porque, es porque quiere conversar.”
-No no no –dijo ella.
-¿Qué?
-Tacha la parte del viaje y el porqué, no siempre es asi.
-No entiendo.
-Dame eso –y le quitó la libreta –y esto también –y le quito el bolígrafo.
El miraba atentamente lo que ella hacia como si se tratara de un problema matemático. Primero tachó la palabra viaje luego la palabra porque, hizo una pausa y lo miró de reojo y luego tachó toda la frase y anotó:
“Si alguien te pregunta algo sobre tu vida es porque quiere conversar contigo.”
-Ya veo –dijo él.
-Mucho mejor verdad –dijo ella orgullosa por su buena idea. El afirmó con la cabeza y aplaudió.
-Bravo.

Se volvió a sonrojar y sonriente continúo mirando la libreta, tenía más de la mitad escrito con frases muy peculiares. Observaba cada frase escrita ahí, se salió una pequeña risita cuando leyó: “preguntarle a una mujer en el hospital si su esposa va a morir es de mala educación y además no doloroso.” Continuo leyendo: “no es aconsejable mirar por mucho tiempo a una mujer en una piscina, te dirán acosador.” Ella sonreía con cada ocurrencia tratando de imaginarse todas esas situaciones.

Le estaba por devolver la libreta cuando miró el dibujo que había en la primera hoja, era un corazón con seis alas; tres a cada lado y en su interior una especie de letras combinadas entre sí. Debajo citaba la frase:

“Nunca apuntes un arma a alguien que no estás dispuesto a matar ni enamores a una persona que no estás dispuesto a amar; ambas cosas destruyen a una persona.”

Se quedó sin palabras.
-Es un buen consejo.
-Sí, mi padre me lo dijo cuando era niño. Me dijo que lo único que tenía que saber de las personas era que si yo no les quería hacer daño; que no lo hiciera pasara lo que pasara.
-Tienes un gran padre, debes estar orgulloso.
-Sí, supongo que sí.
-A que te refieres, no estas orgulloso de él.
-Aunque quisiera no podría estarlo, además el murió.

Ella lo miró a los ojos y no había dolor, ni rabia, ni tristeza; no había nada. Acababa de dar esa noticia como si le hubiera pedido que le dé la hora del día. No dijo nada, miró al reverso de aquel dibujo y vio otro; este se trataba de dos caminos, uno estaba lleno de árboles, flores y animales en cambio en el otro no había nada solo árboles secos y nubes negras, pero ambos se unían en un solo hasta llegar a lo lejos y perderse en las montañas. No le preguntó que significaba pues ella lo sabía muy bien; le devolvió la libreta.

Nuevamente ambos se quedaron callados, hasta que nuevamente ella interrumpió el silencio.
-¿Y porque me preguntaste si te estaba coqueteando? –se sonrojó un poco.
-Ya te lo dije, tus manos rozaron las mías –dijo despreocupado.
-¿Qué? Bueno…eso no quiere decir que…digo no es que haya…veras…nada.
-Pero fueron tres veces.
-Bueno…una más una menos –movía las manos arriba y abajo –tú me entiendes.
-La verdad no.
-Lo que quiero decir es que…mmmm como te lo explico…
-Espera.
-Que… -vio como volvía a sacar la libreta y se preparaba para escribir.
-Ahora sí, dime.
Nuevamente se quedó con la boca abierta y movió la cabeza de un lado a otro para despertarse.
-Guarda eso.
-Pero lo necesito para…
-Que lo guardes te digo… -y lo guardó –veras no tienes que escribir todo lo que pase.
-Pero lo necesito para….
-Si lo sé, pero…dime ya te ha pasado antes esto, de que hayas rozado tu mano con la de otra mujer.
-Si muchas.
-Y a todas les preguntaste si coqueteaban contigo –preguntó con una mínima sensación de celos y rabia.
-Bueno no, la verdad no me interesaba.
-Y porque ahora sí –se tranquilizó.
-Esta vez fue distinto.
-¿Distinto? –el corazón empezó a latirle con rapidez –porque fue distinto.
-Una vez vi en otro autobús que un hombre se durmió en el hombro de una mujer y ella lo empujaba para que se vaya para otro lado.

La mujer se quedó callada y confundida.
-¿Y eso que tiene que ver? –preguntó impaciente.
-Luego en otra ocasión vi un hombre y una mujer que subieron juntos, el hombre igual se durmió en el hombro de la mujer pero ella no lo empujó.
-Pues claro, seguro eran una pareja. Es distinto que te toque una persona que quieres a que te toque un extraño.
-Pero tú y yo no nos conocemos, y no me empujaste.
-Bueno a mí no…quiero decir…hash dime porque dices que esta vez fue distinto.
-Bueno le pregunté a una mujer lo mismo y me respondió lo mismo que tú, me dijo que cuando una persona por la cual uno siente un gran cariño el más leve roce de manos puede causar una sensación extraña y agradable como una corriente eléctrica, pero solo si el sentimiento es fuerte.
-No me digas que…
-Ese mismo día intenté meter un clavo a un enchufe para sentir como era una corriente eléctrica.
-¿Y lo hiciste? –preguntó asustada e incrédula.
-No, claro no. No soy tonto sé que podría morir si lo hiciera, en fin creí que tal vez nunca podría sentir esa sensación –la miro de reojo –al menos eso creí.

El rostro de la mujer se iluminó y se sonrojó al mismo tiempo.
-¿Por qué dices eso? –preguntó impaciente.
-Bueno cuando tocaste mi mano sentí una sensación extraña, me sorprendió mucho porque nunca había sentido algo asi.
-Yo tampoco –murmuro apenas.
-¿Dijiste algo?
-¿Qué? No…nada, no dije nada…bueno si dije…dije…ehhh que sentiste.
Ella también había sentido algo, pero no tenía palabras para explicar aquella sensación, para ella era difícil poder describir lo que había sentido.
-Cosquillas –dijo.
-¿Qué? –preguntó atónita.
-Eso, sentí cosquillas.
-Bueno seguramente sientes eso a cada rato…digo.
-No, esta vez fue distinto –dijo pensativo como si tratara de responder alguna adivinanza. Y se quedó callado mirando por la ventana.

Ella se quedó impaciente golpeando su mano contra su pierna mientras miraba hacia todos lados. Cuando el autobús giró en una curva ella lo aprovechó para apegarse un poco a él y rozar su mano.
-Ahí está de nuevo –dijo sobresaltado – ¿lo sentiste?
-¿Qué? No, no sentí nada –mintió, si efectivamente eran cosquillas como decía él.
-Ah –volvió a mirar por la ventana, se veía decepcionado.

Ella se quedó mirándolo, era increíble como él explicaba con palabras tan sencillas sensaciones tan extrañas, sonrió de la ocurrencia que había tenido.
-Estás…feliz –dijo mirándola.
-Sí, lo estoy –dijo orgullosa –lo adivinaste.
-Bueno normalmente cuando alguien sonríe es porque está feliz, lo descubrí hace tiempo.
-Y hay algún problema si sonrió eh –pregunto molestosa y juguetona.
-No, no para nada. Pero te ves hermosa cuando lo haces.
Se ruborizó.
-Ahora tú me coqueteas a mí –preguntó indignada falsamente y sonriente.
-¿Eso hago? No me cuenta lo siento.
-No te preocupes no es para tanto.
-Ah no, espera –sacó rápidamente su libreta buscó y buscó hasta que encontró lo que buscaba y se lo enseñó.

Ella lo leyó en voz alta.
“No se le debe coquetear a una mujer en la calle, eso las molesta; pero solo si eres feo, si eres guapo no es para tanto”

10/09 Sala de cine
-¿Soy guapo? –le preguntó.
-Pues… –hizo una señal de más o menos con una mano.
-Sabes me gusta hablar contigo, me divierto mucho.
-Te… ¿diviertes? –preguntó sorprendida.
-Sí, lo hago –esperó un momento y al fin se dio cuenta, entonces se sintió como si hubiera hecho un gran descubrimiento, alzo las manos al aire y exclamó: ME…DIVIERTO!!!
Ella no podía hacer más que sonreír alegremente y aplaudir, de alguna forma sentía como si ella formara parte de ese descubrimiento.
-Yo también la paso bien contigo –le dijo muy contenta.

Ambos se quedaron mirándose fijamente una al otro, el corazón de ambos empezaba a latir con fuerza. Entonces él tuvo una idea, una idea que hacia latir aún más el corazón y lentamente puso su mano encima al de ella. El corazón de ella también latió con fuerza; cosquillas…cosquillas por todo el cuerpo, cosquillas de felicidad; cosquillas de amor. Giró lentamente su mano sin levantar la de él y juntos entrelazaron sus manos; dos caminos que se unían en uno solo.

El conductor del autobús anunció que en diez minutos llegarían a su destino, pero para ellos el viaje apenas había iniciado.