Frase de amor #1

Tu amor me inspira, tu ternura me conmueve y tus besos me enloquecen.

Frase de amor #2

Mi plan era no enamorarme, peor me sonreíste y lo arruinaste.

Frase de amor #3

Y una cosa puedo jurar: yo que me enamoraré de tus alas, jamás te las voy a querer cortar.

Frase de amor #4

♥ Quédate con quien te bese el alma, la piel te la besa cualquiera.

Frase de amor #5

¿Y tú que sabes del amor? Yo te sé a ti de memoria

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martes, 4 de agosto de 2020

Tienes la pareja para la que te alcanzó

En una pareja nadie es víctima de nadie, siempre somos cómplices como aquella frase que dice "aceptamos el amor que creemos merecer".
En la mayoría de los casos es casi una regla que todos se sienten víctimas de las carencias y de los defectos del otro. Y los terapeutas suelen confrontar con dos preguntas: ¿por qué estás casado con esa persona y por qué sigues con alguien que defines como neurótico y limitado? Abróchense los cinturones, que aquí viene la respuesta: es para la que te alcanzó y porque tienes lo que crees que mereces. Si les hubiera alcanzado para más, estarían con alguien valioso, pero, ¿quién les correspondió?
¿Recuerdas la canción que dice: “que la chancla que yo tiro no la vuelvo a lenvantar”. Imagínate casarte con la versión emocional de una chancla. ¿Quién se va a animar a levantarla, un zapato fino y distinguido? Obvio no. ¿Entonces quién? Claro, pues otra chancla.
Las chanclas siempre vienen en pares. Cómo se vería una persona calzando en un pie una chancla y en otro un zapato espectacular. Un poco ridícula, ¿no? Pues lo mismo ocurre con la pareja: resulta impensable ver a un/a cavernícola/histérica/misógino/interesada con una persona sana que se respeta a sí misma.
Quienes no tienen capacidad de autocrítica para reconocer sus propias carencias, se sienten víctimas de los defectos del otro, en quien proyectan su propia “chancludez”. En lugar de utilizar su energía para mejorar, despotrican contra los defectos de la chancla que ven reflejada en el espejo de enfrente y que no es sino su propia imagen. Si la chancla insiste en que merece caminar al lado de una exquisita zapatilla de cristal, se va a llevar una gran desilusión porque su bajo perfil solo le alcanzará para otra chancla.
Esto me recuerda un cuento titulado “La perfección”.
Nasrudin conversaba con un amigo.
-Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
-Sí pensé-respondió Nasrudin.
-En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda, pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo. Continué viajando y fui a Isfahán. Ahí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
-¿Y por qué no te casaste con ella?
-¡Ah, compañero mío!, ¡lamentablemente ella también quería un hombre perfecto!
La mujer perfecta es una “princesa”, mientras que el hombre perfecto es un “príncipe”. Nasrudin carecía de capacidad de autocrítica y se creía uno de ellos hasta que apareció una verdadera princesa en su vida que lo enfrentó con la dolorosa realidad: no le alcanzaba para una mujer perfecta porque él no era un hombre perfecto.

pareja toxica

EN LUGAR DE IR POR LA VIDA BUSCANDO A LA PERSONA IDEAL, TENEMOS QUE TRABAJAR EN SER LA PERSONA IDEAL: O SEA, EN NUESTRA AUTOESTIMA.
Sin autocrítica no aprendemos nada de la experiencia. Según nosotros, nos separamos porque la pareja no supo hacernos felices. ¿Y luego qué? Decimos que terminamos la relación por culpa de las cucarachas del otro y nos llevamos las nuestras en lugar de preguntarnos qué tuvimos que ver en el fracaso.
En la pareja se forman los valores, la salud emocional y la infraestructura psicológica de los niños. Es el espacio en donde se establece si tendrán una autoestima enorme o raquítica, si crecerán resentidos, desconfiados, inseguros, con envidia, escépticos, temerosos, egoístas (y por lo tanto, con la predisposición a tener poca o nula capacidad de autocrítica) o si tendrán una estructura psicológica llena de seguridad, bondad, generosidad, con un sentido altruista y solidario, una conciencia orientada hacia el bienestar colectivo, una perspectiva humanista y una vocación espiritual.
Si la pareja es una zona de desastre afectiva, no puede generar la integridad emocional de las nuevas generaciones. ¿Te imaginas la maravillosa herencia, la espléndida formación que reciben los hijos que tienen el privilegio de presenciar cómo sus padres resuelven sus diferencias sin ponerse a la defensiva, sin culparse el uno al otro, sin descalificarse mutuamente; que son capaces de reconocer y aceptar -sin que eso los altere- la falla que les corresponde?
Hay que construir una cultura de capacidad autocrítica, para que a todos nos alcance para la pareja que queremos.
A ti para que te alcanzó?...

martes, 4 de febrero de 2020

Reflexión sobre la desconfianza

Amor y control son dos conceptos que no tienen porqué ir de la mano. La confianza es parte fundamental de una relación sana, cuando no existe la confianza y el control se vuelve algo tóxico, la relación deja de funcionar. El amor es libertad, no exceso de control, no autoritarismo. Esta reflexión que encontramos en Internet escrita de manera anónima habla sobre la desconfianza y quisimos compartirla en nuestro blog de Amor Amor.
Aprovechamos este texto, para compartir esta imagen viral de una pareja con varios años de casados que escribió sus "Reglas para pelear" y es algo absolutamente enternecedor.

REGLAS PARA PELEAR
1 - Nada de críticas
2 - Evitar los insultos
3 - No buscar quien es el culpable a como de lugar
4 - Evitar exageraciones
5 - No incluir a terceras personas
6 - No sacar cosas del pasado
7 - No aprovecharse de las debilidades del otro
8 - Terminar la pelea
9 - No irse a dormir enojados
10 - Mirarse a los ojos y tomarse de las manos para así terminar el problema
11 - Recordar que lo más importante no es el tema de la pelea, sino nosotros

reglas para pelear

Reflexión sobre la desconfianza

Para los clásicos y tiernos pero preocupantes: "como hacen para durar tanto así? Son muy independientes ustedes no? Libres. Vos salís un montón. Vos sos re fiestero y el colorado no. "TE DEJA SALIR? (la peor de todas). Son re distintos en eso no? Vos vivís en Facebook y el ni tiene (porque lo detesta). No te revisa nada? Vos vivís con el celular todo el día,no le jode? De verdad dejas el Facebook abierto en la computadora de tu casa? No le molesta? Vos confías? No le decís donde estás a cada momento? Nunca le entraste a revisar el celular?" Etc.

Me hace mal verlos creer que el amor es revisar celulares, que es desconfiar si el otro sale, que es el control y el reproche constante.
Me asusta que crean que el amor es control y posesión de una persona cuando en realidad amor es libertad y, si bien es entrega, es una entrega que se hace desde la elección y no desde la posesión con ataduras.

martes, 28 de enero de 2020

Yo también fui tóxica

En tiempos donde está de moda el llamar tóxicas a las personas a modo de chiste, este post es una reflexión que vale la pena compartir. Lo encontramos en Facebook y se titula "Yo también fui tóxica". Es un texto anónimo con el cual te puedes sentir identificada si te ha pasado.
No olvides compartir con tus contactos y en tus redes sociales, porque todas podemos ser tóxicas alguna vez en nuestras vidas, pero no con una pareja, mucho peor, con nosotras mismas.

Yo también fui tóxica

Yo también fui tóxica

YO TAMBIÉN FUI TÓXICA Y QUE DIFÍCIL SALIR DE ESE LUGAR.
Cuando me dejaban sola las tardes para irse a cualquier lado
Y yo me quedaba ahí, a esperarlo.
Cuando no me dedicaban tiempo
y aun seguía ahí, buscando una mínima motivación!
Cuando existían miles de prioridades
menos yo y aún seguía ahí.
Cuando me trataba mal
Y llorando me culpaba a mí misma .
Cuando me traicionaban una y otra vez
y no me iba, me acostaba a su lado sin poder dormir,pensando que ojalá sea una aventura pasajera y no lo vuelva a hacer.
Cuando me insultaba
Y creía que me lo merecía por molestarlo,por controlarlo o por exigirle amor.
Cuando me humillaba y despreciaba
y aún seguía ahí
Cuando me mentía en la cara y me trataba de loca.
Pero al descubrir lo contrario me conformaba con un perdón insulso, sabiendo que va a volver a ocurrir mil veces.
Cuando me resigne a ser una mujer
sufrida y fingir una sonrisa como si nada pasara.
Cuando no buscaba ni intentaba
otra salida y aún seguía ahí.
Cuando me convertí en una mucama que ni siquiera podía dar opinión.
Y aún seguía ahí.
LA TÓXICA ERA YO, ME INTOXIQUÉ AMI MISMA
Porque estaba viva sin vivir y aún seguía ahí!